La película Cuestión de tiempo tiene como hermanas mayores a Cuatro bodas y un funeral, Love Actually y Notting Hill. Casi nada. Comparten creador, y si no fuera porque Hugh Grant creo que no encaja en ninguno de los personajes de Cuestión de tiempo, también compartirían actor.
La película se estrenó en los cines hace más de un mes y seguramente no pasará a la historia como una de las mejores comedias románticas, pero tiene un punto que la hace muy especial. Seamos realistas, los ingleses hacen las cosas muy bien.
About Time (título original) cuenta la historia de un joven de 21 que descubre gracias a su padre que puede viajar en el tiempo. Y qué haría un chico de 21 años con ese poder? Efectivamente, buscar novia. Estos tintes de ciencia-ficción debo reconocer que en un principio no me hacían mucha gracia, pero se le da un encaje perfecto con la historia. Está todo tan integrado que cuando no son necesarios los viajes en el tiempo, éstos pasan a un segundo plano y no pasa nada. Aún así, hay que reconocer que son absolutamente imprescindibles para la magnífica historia que se cuenta.
Una de los momentos que más disfruté fue cuando se suceden una serie de escenas en el metro de Londres, entre los pasillos que conducen a los diferentes andenes. Diferentes momentos de la vida de la pareja contada por los muros del metro. Todo ello ambientado con una maravillosa banda sonora. Precioso. De lo mejor que he visto en mucho tiempo.

